Yo, sinceramente, me puedo esperar cualquier cosa que venga de este Papa.
Sobre todo después de que la semana pasada la actual jerarquía de la Iglesia Católica y Apostólica, invirtiera sus recursos en decidir qué pasa con los "pobrecitos" niños que mueren sin bautizar, si existe el limbo, o es sólo una entelequia espiritual.
¿Es que nadie, todavía en sus cabales, es capaz de gritarle a la Iglesia que el problema no es a dónde van, sino por qué hay tantos?
Así que verle con un tricornio no me sorprende, mucho más raro me parecería verle repartiendo condones para evitar el SIDA en África, por ejemplo.