domingo, 15 de enero de 2006
El espectáculo que vienen dando en los últimos tiempos las instituciones del país en materia de vivienda es lamentable. Prácticamente no pasa una sola semana sin que el Gobierno Vasco, de un lado, y las Diputaciones y Eudel, del otro, se lancen mutuamente los trastos a la cabeza. Lamentable y ridículo, además.

No sin razón, el Gobierno Vasco sostiene que su principal objetivo es promover vivienda pública, en venta o alquiler, a precios asequibles y dirigida a todas aquellas personas que, estando inscritas en Etxebide -72.000-, no superen los máximos exigidos para acceder al mercado público (algo más de 30.000 euros de renta anual). Un objetivo acertado, más allá de la necesidad de seguir redoblando esfuerzos en la promoción del alquiler, construyendo nuevas pero sobre todo movilizando las miles de viviendas vacías registradas actualmente en la CAPV. Parece lógico que los esfuerzos de la principal institución del país se centren en satisfacer las necesidades de quienes más necesitados andan en este terreno, especialmente los jóvenes.

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