Oskar MATUTE | Parlamentario de Ezker Batua en Gasteiz
Apenas unos días después de que los escaños de la Cámara de Gasteiz reflejaran el acuerdo presupuestario alcanzado entre el Gobierno de Lakua y el PSE, Oskar Matute opina que ese pacto no se debe trasladar de forma mimética al resto de ámbitos políticos del país. Frente a quienes ponen sobre la mesa sus proyectos, sostiene que lo que toca ahora es crear la mesa multipartita para un proceso de resolución.
El acuerdo presupuestario que ha posibilitado, con los votos del PSE, la aprobación de las cuentas de Lakua para el presente ejercicio es visto con buenos ojos por Oskar Matute, en la medida que aporta «estabilidad y normalidad», pero advierte que son necesarios acuerdos más amplios para otros terrenos de la vida política vasca. El parlamentario de Ezker Batua coincide con otros dirigentes políticos en destacar la importancia del año que acaba de comenzar.
¬2005 finalizó con unos presupuestos aprobados sin necesidad de apelar a milagros o a los «duendes» del Parlamento. ¿Qué valoración hace del acuerdo con el PSE?
Para nosotros es positivo que los presupuestos salgan adelante. Ese es el lado positivo del acuerdo, que los presupuestos salgan con normalidad y que las iniciativas se puedan llevar a cabo porque no hay ningún problema de carácter presupuestario. Pero a nosotros nos hubiera gustado un acuerdo más inclusivo. No podemos hablar, por un lado, de que todos somos necesarios y que luego, en un tema como éste, el PSE se arrogue una exclusividad en las negociaciones. Nos tenemos que reconocer todas las izquierdas que hay en este país, y una vez que nos reconozcamos intentar buscar pautas de actuación conjuntas. Ha sido positivo que se aprueben, por lo que da de estabilidad y de normalidad, pero no queremos, ni creemos, que ésa deba ser una fórmula que se extienda de manera mimética a cualquier otro terreno de la vida política de este país. Para otros terrenos habrá que buscar acuerdos más amplios. Y creo que se me entiende bien.
¬¿Hasta dónde llega la aportación del PSE a las cuentas?
Cada uno tiene que vender su posición como puede, y tampoco queremos meter demasiado el dedo en el ojo de nadie, pero decimos con claridad que el acuerdo del PSE tiene más que ver con la devolución del voto que el PNV hizo a los Presupuestos Generales del Estado y con otro tipo de cuestiones como el tema de la «Y vasca». El dinero que ha conseguido meter el PSE para gastos sociales es de 28 millones de euros sobre un total de 7.200, y otros 20 millones para años venideros. No creemos que la consecución de cosas concretas que se puedan cuantificar sea la justificación que explique el cambio de posición del PSE. Se justifica más en las negociaciones directas entre PNV y PSOE, incluso me imagino que a través de sus cúpulas, que con un acuerdo en base a los presupuestos.
¬Desde el Ejecutivo y desde el PSE han apuntado que éste puede ser el primero de otros acuerdos «estratégicos». ¿Puede darse un cambio de alianzas políticas? ¿Ve un realineamiento en el PNVhacia el PSE?
Es un dato que está ahí, y que ya estaba antes del acuerdo presupuestario. En este país se viene hablando hace tiempo de la posibilidad de un acuerdo futuro entre el PSE y el PNV y de la reedición de la era Ardanza. Todo el mundo está legitimado para trabar alianzas con quien considere oportuno, pero nosotros creemos que un acuerdo PNV-PSOE trasladado a todas las instituciones, a todos los ámbitos y a la hipotética solución de todos los problemas no es la mejor fórmula, entre otras cosas, porque lo demuestran los hechos del pasado.
¬En este contexto, ¿por qué cree que algunos dirigentes del PNVhan vuelto a sacar a la luz el plan Ibarretxe?
Tiene que ver mucho con el clima social que se está dando en el Estado español. El debate del Estatut es un debate que, aunque se circunscribe a las relaciones de Catalunya con el Estado español, de alguna manera nos afecta. Parece que todo el mundo está esperando que Euskadi entre a este debate, y que entre con una propuesta, pero nosotros creemos que debemos tener calma. Hay que ser inteligentes y no debemos cometer los mismos errores que cometimos antes. Ahora es el momento de crear la mesa de diálogo multipartita para el proceso de paz, y eso, en la medida que vaya arrancando, va a ayudar para que podamos crear un marco de diálogo para la reforma del marco jurídico-político, que tendrá que recoger experiencias anteriores, pero que también tendrá que incluir alguna nueva. No podemos intentar llevar adelante un proyecto que cuenta con el apoyo que cuenta, pero que tiene también los rechazos que tiene.
¬Algunos líderes políticos han destacado la importancia de 2006 de cara a abordar un proceso resolutivo. ¿Coincide con esta apreciación?
Estoy de acuerdo. La importancia de este año radica en dos factores fundamentales. Uno es que no hay elecciones, y esto nos permite a todos tener una cierta calma para abordar el proceso, para arriesgar y explicar los movimientos que se puedan hacer, y que no se vea envuelto en la lógica electoral. Y luego, existe la necesidad de dar pasos concretos. La sociedad está esperanzada con la posibilidad de ver el fin de la violencia y la solución a los pro- blemas que se esconden detrás de la violencia. Es el momento de que quienes más pueden moverse lo hagan, y que aquellos que podemos ayudar también lo hagamos.
¬¿Y si a fin de año no se ha logrado encarrilar el proceso?
Si a 2007 llegamos sin los deberes hechos, a todo el mundo le entrarán las urgencias y las desconfianzas, y donde ahora cada uno de nosotros quiere ver en las palabras del otro un cierto guiño y un movimiento, lo que veremos será distanciamiento y frialdad. -
(vía GARA)