viernes, 27 de enero de 2006
ANDONI UNZALU GARAIGORDOBIL

Al final de la dictadura de Franco, con una oposición débil, con unos partidos con estructuras incipientes, una fragmentación de partidos, partiditos y asimilados, y con un miedo real a que el caos y enfrentamiento de partidos pudiera destruir la democracia antes de su consolidación, se optó por reforzar las estructuras de los partidos buscando, conscientemente, que fueran fuertes y poco numerosos. Con estos criterios se elabora la legislación electoral. Todos estos objetivos han sido cubiertos no sólo de forma satisfactoria, sino que en la actualidad es necesario revisar las consecuencias perversas de otro tipo que han generado.

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Dilo aquí o calla para siempre
Perpetrado por Manu
viernes, 27 de enero de 2006 | 16:13
Un análisis muy acertado de la situación, pero si la situación actual beneficia a los dos grandes partidos, y éstos son los que gobiernan alternativamente, lógicamente harán lo posible para que no cambie nada.
Conclusión: estamos jodidos de todas formas.
Perpetrado por Pablo
viernes, 27 de enero de 2006 | 17:22
Tienes razón Manu, pero también los partidos pequeños tienen que saber aprovechar las oportunidades para reformar las leyes electorales en un sentido más democrático.

Aquí Ezker Batua, cuando era imprescindible para el PNV para obtener mayorías, consiguió que la barrera para obtener diputados en el Parlamento Vasco se bajara del 5% al 3%, y ojala consigamos quitarla, porque eso beneficia a todas las opciones pequeñas y da el mismo valor a todos los votos.