PSOE y PP pactan el estatuto valenciano sacrificando el pluralismo político. Los dos grandes partidos mantendrán la barrera electoral del 5% de los votos en la ley electoral autonómica para evitar la entrada de partidos minoritarios en las cortes valencianas.
Las disensiones y las peleas por las reformas estatutarias se solventan allá donde se puede reforzando el bipartidismo y oyendo los cantos sempiternos de quienes aceptan de mal grado el diálogo y ven un país en blanco y negro.
La Constitución y la ley electoral marcan el 3% como límite de representatividad, una barrera casi técnica en el sistema electoral español y, por tanto, innecesaria.
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