
Ya sabíamos que Zapa era un bluf en el estado. Nos tenía acostumbrados a saltos sin red en momentos de calentón “se hará lo que decida el parlamento catalán”. Y claro, todo el mundo como loco (este loco lo pongo solo en masculino, por aquello del ocho de marzo). Luego vinieron los barones (lo de “barones” en el PSOE también es un poquito descojono, así les luce el pelo) y dijeron que sí, que verdes las han segado. También está lo de las tropas, “sacaremos a las tropas de Irak”. Si, claro, para meterlas en Afganistán con el ministro de la guerra en plan vedette loca con mucho “ejque” y mucha tontería. O lo de Marruecos y los Saharauis. O lo de las cárceles (esta semana quería escribir sobre las denuncias de delitos sexuales a las presas por parte de los carceleros, pero os juro que no tengo estómago para hacerlo todavía; aún estoy pensando en coger un cuchillo carnicero y cortar un montón de colgajos verde-oliva, hacerlos picadillo y mandárselos al ministro del ramo en formato Burger King. En este caso, a la ministra).
Bueno, pues la última de esta caterva de mamoncetes es el rollo de Bolivia y la Repsol. Situémonos. A una empresa Hispano-argentina le han pillado de marrón (pongo la procedencia porque es lo más importante para el gobierno socialisto, sin importar que sea una de las empresas más contaminantes del planeta, una empresa que abusa de los indígenas bolivianos o mapuches y de su cultura, una empresa cuyo único live-motive es ganar cantidades ingentes de dinero a costa del medio ambiente y de la opresión de los más pequeños, una empresa dirigida en Bolivia por el antiguo consejero de industria de Cantabria, toma genoma).
La historia resumida es que esta empresa ejemplar, estos directivos maravillosos, estos amantes guardianes del planeta tierra han estado haciendo contrabando de petróleo. Pero no un contrabando pequeño, en plan “abre la espita José Luís que estos indios no se enteran”, no. Han contrabandeado 230.000 barriles, condosco (condosco=con dos cojones, para los lentos).
Eso si, ahora dicen que es un “error administrativo”. Pero como en Bolivia tienen que estar hasta la boina de errores administrativos les han abierto un puro de los de cómo te coja te pongo mirando a Soria. A Soria o a El Alto, que está más a mano. Y les han abierto una orden de detención por capullos. Pero fíjate que mirando mirando han descubierto que además están metiendo maquinaria de contrabando en las plantas de gas. Otro error administrativo.
Solución, que el ministro de exteriores ha dicho textualmente “No podemos aceptar que la imagen de una compañía española se vea afectada por este tipo de actitudes”, y por si no hubiera quedado claro “con este tipo de acciones Bolivia estaba dando una mala señal a los inversionistas extranjeros”.
Al final de todo lo importante no es si alguien ha estado defraudando a la ley Boliviana por un importe capaz de construir 10 hospitales, ni que se les esté aplicando la ley de manera cristalina, ni que en Bolivia SI SE PUEDE DECIR QUE HAY SEPARACION DE PODERES. Lo importante es que son “ejpañoles” (eso suponiendo que el capital sepa de fronteras, que esa es otra).
Esta izquierda del champán está demostrando mucho de champán y poco de izquierda. Y mucho menos de internacionalismo. Así que Zapa, decide: izquierda o capital.
(Izargorri)