Seguramente recordaréis el tema del amianto, del que
ya hemos hablado en otras ocasiones aquí, en Getxo Gorria.
Jesús Uzkudun, responsable de salud laboral de CC.OO. Euskadi, lleva adelnate una campaña incansable por el reconocimiento del origen profesional de las enfermedades derivadas del amianto.
Este artículo escrito por él, es francamente interesante:
Cuando ya los expertos anuncian una próxima epidemia de muertes por Mesoteliomas, Asbestosis y otros cánceres derivados de la exposición al amianto, CCOO cree que ha llegado el momento de hacer un mayor esfuerzo entre todos para exigir el reconocimiento del origen profesional de la enfermedad, las prestaciones económicas correspondientes y el reconocimiento social de las víctimas. El amianto sigue siendo la primera causa de cáncer ocupacional entre los trabajadores europeos y probablemente, también entre los vascos. CCOO calcula que miles de trabajadores y trabajadoras que trabajaron en la Fundición, Acerías, Astilleros Navales, Industria Ferroviaria, de Baquelita o Fibrocemento, mecánicos de mantenimiento, reparación de frenos de automóvil, calefactores, electricistas, etc. enfermaran y morirán, tras inhalar hace décadas el polvo cancerígeno existente en su entorno laboral.
La gran mayoría de las empresas que utilizaron amianto en las décadas de los 70 y los 80, no adoptaron las medidas preventivas necesarias ni declararon su uso a la autoridad laboral, como era su obligación. No informaron a los trabajadores y trabajadoras del riesgo y ahora tratan con todos sus medios de ocultar el origen. Cuando aparece la enfermedad, el enfermo no conoce la causa, ni en la mayoría de los casos son informados del origen de la enfermedad. Razón por la que causan baja por Enfermedad Común y son tratados en Osakidetza y no en la Mutua de Accidentes y Enfermedad Profesional como corresponde.
Ante esta situación, sería deseable el compromiso de todos los profesionales de la sanidad, especialmente, de quienes intervienen en las unidades de Neumología y Oncología de Osakidetza, para que tras detectar o sospechar de patologías o enfermedades derivadas del amianto entre sus pacientes, opten por informar al enfermo o a sus familiares del origen de la enfermedad, animándoles a ponerse en contacto con la Mutua de Accidente o acudir al sindicato. Y a comunicar a la Unidad de Salud Laboral de Osalan e Inspección Sanitaria, para dar traslado al Equipo Médico de Valoración de Incapacidades de la Seguridad Social el cambio de Contingencia que reconozca su origen profesional, sus prestaciones económicas, haciendo así visibles a todas las víctimas del amianto.
Este compromiso de los profesionales sanitarios facilitará el avance de la justicia social, la cultura preventiva y el reconocimiento de las víctimas, reforzando las medidas de prevención frente al amplio uso de sustancias cancerígenas. Debe desaparecer la disparidad entre las cifras del registro sanitario de enfermos por Amianto y el registro de Enfermedad Profesional y promover la detección precoz del cáncer generado por el Amianto.
Él seguir ocultando esta situación hace que el enfermo pierda las prestaciones económicas correspondientes a Enfermedad Profesional e impide la reclamación de daños y perjuicios. Los costes médico-sanitarios se cargan a Osakidetza, ahorrando la Mutua y la empresa, con el agravante de que por esta vía, se elude y debilita la cultura preventiva con relación a las sustancias cancerígenas y dificulta la detección previa de enfermedades entre los compañeros de trabajo igualmente expuestos.
Jesús Uzkudun
Responsable de Salud Laboral de CCOO de Euskadi