martes, 28 de marzo de 2006
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Ahora está muy de moda eso del botellón. Y en esto, como en todo, está la visión de aquellos (y aquellas) que hablan desde el conocimiento de vivirlo cada fin de semana o de aquellos que lo ven en televisión y se hacen eco de los comentarios más o menos felices de los comenta-listos que abundan tanto en las tertulias. Algunas veces he dicho que no me merece ningún respeto aquella persona que se cree experta en todo. Suelen ser como el pato: nadan, vuelan y andan, pero no hacen nada bien.

Pues eso, que ahora eso de que los jóvenes se regulen y decidan dar un golpe de mano y organizar su ocio como les sale de los huevos (o de la pepitilla, que en esto son mucho más propensos a la paridad que los que hablan con mucho vascos y vascas y mucha tontería del estilo), les sale urticaria en la papada (o tres palmos por debajo de esta, medirlo si no estáis acompañados) y se me ponen puristas de cojones.

Pero vale, vamos a intentarle quitarle toda la paja y toda la niebla de estos ojos glaucos que nos conducen. Y si os parece lo hacemos por comparación. Juzgándoles a ellos en contraposición al ocio de los jóvenes de hace … digamos 20 años, así, a la ligera.

Pues nos cogíamos las mismas mangas. O peores. Cada vez que nos íbamos de fiesta en cualquiera de las verbenas de los pueblos (míticas eran las cogorzas de fiestas de Mungia, las primeras del verano o las de Elantxobe, que han creado uno de los mejores momentos en mis retinas históricas) entendíamos que tomar un kalimotxo era condición indispensable para “relacionarnos” entre vascos y vascas, preferentemente del sexo opuesto (que no contrario).

Y bueno, entre una y otra nos fuimos construyendo. Aguantamos muchas veces a nuestra madres diciéndonos eso de “te vas a matar”, pero sobrevivimos para convertirnos en lo que somos hay, de bueno y de malo. Mi padre tenía la costumbre de no decirnos la hora de regreso, pero a las ocho de la mañana tocaba levantarse y trabajar en cualquier cosa que le ocurriera en el momento. Especialmente cualquier cosa que jodiera mucho y sonara por encima de lo permitido. Lo dicho, por joder. Pero he de admitir que se lo agradezco porque me enseñó algo que he tratado de guardar desde entonces, lo importante no es lo que hagas sino las consecuencias de los que hagas. Y ahora queremos ahorrarles a nuestros jóvenes una lección que hemos aprendido todos a base de mañanas duras en las que parecía que todo nos reventaba por dentro. Una lección indispensable, radicalmente indispensable. Debemos seguir permitiendo que tropiecen, que decidan aunque al día siguiente estén descojonados (y descojonadas). Aunque, y esto es más traumático, algunos se queden en el camino.

Porque bien pensado, lo que les estamos transmitiendo no es que no consuman alcohol. Ni que los “visios” deben ser controlados. Les decimos que nos jode que lo hagan en la calle, que no lo hagan en los bares que es donde hemos decidido que lo tienen que hacer. Que se gasten lo que no tienen en una cerveza o en una coca-cola (os hablo porque lo veo, más de la mitad de la gente que está en un botellón se dedica a comer pipas, chillar mucho e intentar ligar con el bulto que se ponga más mano) y que no nos molesten la noche de los viernes y los sábados.

Padres y madres de hoy, no seamos falsos. Nuestros hijos e hijas están haciendo lo mismo que hemos hecho nosotros pero con la diferencia que ellos se están convocando. Han decidido hacer las cosas a su modo. Y os aseguro que no estoy de acuerdo. Me parece que habría que darle una vuelta. Pero no tengo la hipocresía necesaria como para decírselo después de la que estamos liando los adultos. Porque me pueden mandar a cascarla a Ampuero y con razón.

Igual tenemos que hacer propuestas diferentes. Igual tenemos que escucharlos medio segundo. Igual tenemos que dejar de pontificar para vivir este momento histórico que nos ha tocado entre todos. Sin mentiras. Sin falsos futuros (los jóvenes no son futuro; son tan presente como los mayores, los inmigrantes o cualquiera de nosotros). Mientras tanto cuando voy a cualquier tasca de pueblo y me meten 6 euros por una copa pienso –botellón, ¡joder, normal!

(Izargorri)
Dilo aquí o calla para siempre
Perpetrado por Pablo
martes, 28 de marzo de 2006 | 10:47
Para mi lo que está muy claro con esto de los macrobotellones es que la "chavalería" tiene una gran capacidad de organización y de movilización... para lo que realmente le interesa.

Entonces, la cuestión es qué hacen o que no hacen los partidos, sindicatos, asociaciones, ongs y demás organizaciones para ser incapaces de interesar a la gente joven.

Es triste que la máxima expresión de movilización juvenil en este país (además del macrobotellón) sea la participación de los grupos de catequesis en las manis antigays...
Perpetrado por beldur_gabe
martes, 28 de marzo de 2006 | 12:18
Como siempre pablo, pablito, pablete nos demuestra su odio cerval hacia todo lo que suene a iglesia. Así nos va cómo no va.
Claro que lo comprendo, al fin y al cabo es mejor mirar a esos grupos ultras de iglesia (curioso, ultras hay en todos lados pero solo nos metemos y generalizamos con la iglesia) y no mirar a la iglesia obrera, a la missional, a la de cáritas, a la de acogida, a la de...
Supongo que mirar a la cara a estas iglesias es cuestionante y nos hace daño.
Perpetrado por Pablo
martes, 28 de marzo de 2006 | 12:39
Aunque este no es el tema del post de Izargorri, no puedo evitar entrar al trapo (la casta es la casta) que me lanza Beldur Gabe a cuenta de mi supuesto "odio cerval" hacia todo lo que signifique iglesia...

En fin, quienes me conocen saben perfectamente que no es así, y que precisamente mi relación con esa "otra iglesia" de la que habla Beldur Gabe ha sido bastante intensa.

En todo caso, y aunque me parece una exageración sacar esa conclusión de mi comentario anterior, he de decir que la posición que mantiene la Iglesia en estos momentos en la mayoría de los temas sociales y políticos en España me parece una auténtica vergüenza y una postura claramente antievangélica
Perpetrado por Invitado
martes, 28 de marzo de 2006 | 15:23
SonrisaArdiendoDemonio Yo también encuentro vomitivo lo de los tertulianos sabelotodo, se atreven a comentarlo todo y con una hipocresía de narices. Lo que sucede es que el botellón es una alternativa a ese sistema que te obliga a consumir y consumir, y a precios desorbitados, evidentemente. Cierto, lo del botellón lo hemos hecho todos en nuestra juventud. Pero ahora, los dueños de establecimientos de ocio se quejan porque el botellón les perjudica. Y la policía está ahí como siempre para intervenir en contra de los que no siguen las reglas de juego que impone la "sociedad capitalista".

Salud, anarquía y botellón cada día.

Jordi (itaca2000)

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Perpetrado por babattina
miércoles, 29 de marzo de 2006 | 15:08
Esta mañana he leído que el alcalde de Bilbao ha decidido vallar todo el parque de Etxebarria para evitar que los del botellón lo tomen por asalto el viernes.
Me suena a eso de matar moscas a cañonazos. No sé si será efectivo, y sinceramente espero que no lo sea, pero estoy harta de que cada vez nos vaya pareciendo más habitual eso de las restricciones, las prohibiciones y que nos digan lo que NO tenemos que hacer.

Babat
Perpetrado por Marcos
miércoles, 29 de marzo de 2006 | 15:40
Al PSOE no le vi tan preocupado cuando los mensajitos rulaban en las elecciones generales...
Lo que quieren es que sólo nos convoquemos para lo que les interesa, y no que tengamos la libertad de movilizarnos para lo que nos salga de los huevos (o como diría Izargorri, de la pepitilla).
Qué quieren, qué no bebamos o que no lo hagamos en la calle, porque si es por eso que nos abran los polideportivos, que así nos ahorramos el frío.
Estoy de acuerdo con Izargorri en que moñas nos las hemos agarrado todos, mi primera moña fue a los catorce y porque era un panchito, que si no hubiera sido antes.
He hecho botellón(he ido de litros, q lo de botellon es muy madrileño) muchasss veces, y todos los que hablan de juventud sin cabeza se sorprenderían de en la cantidad de historias estoy metido, implicado con mi sociedad.
Perpetrado por Marcos
miércoles, 29 de marzo de 2006 | 15:48
Con lo cual, qué tiene que ver una cosa con la otra?
Se quejan de que no buscamos alternativas de ocio, y luego cuando son ellos los que tienen que ofertárnoslas nos ofrecen lo de siempre o peor: Bilbao gaua. POR FAVOR!!!! pero cuantas de las personas que se quejan o que promueven estas alternativas de ocio se quedaron un sábado o viernes por la noche haciendo talleres...es que es ilógico.
Me imagino a Ibarretxe, María San Gil, Patxi López o la ministra de sanidad que es la que más ladra haciendo un taller de globoflexia (hacer perritos con globos) un sábado por la noche.
Quizá con cinco años, pero con 18 o 20 te vas a tomar unas copas y a intentar ligar (cosa jodida en Euskadi), y como cuatro copas me cuestan la paga de la semana, mejor por un par de euros me cojo otro par de litros de kalimotxo, y hago lo mismo pero en barato.
¿que no queréis verme? pues cerrad los ojos.
Perpetrado por Gallas
miércoles, 29 de marzo de 2006 | 18:55
Fotografia de nuestro pueblo dentro de diez años:
Barreras de 8 metros de alto alla donde queden las fronteras.
Todos los lugares abiertos, cerrados. La apertura es libertinaje.
No habrá patos, ni pollos, ni vacas, ni cerdos. No vaya a ser que tenga la gripe, esta en locos o tengan fiebre.
Todas las drogas ilegalizadas (salvo las que dan dinerito al estado). Por cierto esto esta ya.
Grandes sirenas indicando a individuos sosprechosos de fumar en cualquiera de los lugares.
Todo el mundo a la trena por si acaso.
Cuchillos con puntas romas.

Es el descojonoooooo.
Azkuna cerrando Etxebarria, quitando patos de Doña Casilda, ...
Zarraoa multando el nudismo, ...

Estoy flipao
Perpetrado por Pablo
miércoles, 29 de marzo de 2006 | 20:10
Yo creo que al final da igual lo que intenten hacer, porque no se pueden poner vallas en el desierto... la juventud es antisistema por naturaleza, se creen que lo saben todo y que los mayores son unos carcas... y eso tiene que seguir siendo así, por el bien de todos.

Cerraran Echevarria y lo que quieran, que ya se buscarán otros espacios, otros lugares, otras formas de ir contra las normas y contra el "status"