martes, 18 de abril de 2006
Lo tengo que decir: estoy hasta los mismísimos de los críticos y autocríticos de Izquierda Unida y de Ezker Batua. No les aguanto más, y les ruego que se hagan un favor, y si tan a disgusto están, no sigan sufriendo, que no merece la pena.

Que otros te critiquen y te saquen los colores por las cosas que haces mal, o por tus defectos, entra dentro de lo normal. También es normal, saludable y muy necesario hacer autocrítica, para ser consciente de lo que uno hace mal e intentar corregirlo. Pero que uno esté todo el día diciéndose a sí mismo que es una mierda, un traidor, un vendido, que no llegará nunca a nada, etc., es algo que carece de sentido, salvo que se padezca algún tipo de trastorno mental.

Lo que nos pasa en IU y en EB-B también, no pasa en ninguna otra organización política o social: en cuanto nos juntamos unos cuantos y empezamos a movernos y a tomar decisiones y a hacer cosas, y comienza a juntarse más gente, inmediatamente surgen los guardianes de la pureza y las esencias que se dedican cada día a establecer la iniquidad e inmoralidad de todos los comportamientos políticos de su propia organización. Da igual si es la pinza con el PP o el sometimiento al PSOE, si es la expulsión de los críticos, o la permisividad con los díscolos, si es que se gobierna por pisar moqueta, como que sólo se sabe hacer oposición de salón… el caso es que todo se hace fatal, y estamos cayendo por el sumidero un día sí y otro también.

Mientras los demás suman fuerzas, se aferran a lo que les une, olvidando lo que les diferencia; mientras otros avanzan por el camino de “somos la izquierda-derecha sin complejos”, nosotros tenemos que aguantar a un grupo reducido pero inasequible al desaliento de reventadores y desmovilizadores sociales, de conspiradores de poca monta, gente que prefiere ser cabeza de ratón que cola de león y lleva toda la vida de escisión en escisión hasta la derrota final.

Pues bien, yo ya no puedo más, y desde aquí reivindico mi condición de militante de Ezker Batua Berdeak sin ningún complejo: no le debemos nada a nadie, ni al PSOE ni mucho menos a Batasuna, así que nadie venga ahora reclamando lo que no es suyo; somos imperfectos, pero desde luego bastante menos que los que nos critican (nosotros no tenemos ETA, ni GAL, ni hemos metido la mano en la caja, ni nada de nada) No siempre somos coherentes, pero no hay nadie que nos pueda dar lecciones de nada, y estoy francamente orgulloso de pertenecer a una organización política que tanto está haciendo por la construcción social y nacional de Euskadi.

Cuando me miro al espejo me digo: tienes que bajar esos kilitos… pero, ole tus huevos, eres el mejor.

(Garagorri)
Dilo aquí o calla para siempre