Se multiplican las noticias con claros síntomas de que el mercado de la vivienda ha llegado a su tope máximo y ya sólo le queda una opción, la del descenso. La única duda reside en si ese descenso será brusco y por lo tanto se producirá un estallido de la burbuja inmobiliaria, o si por el contrario el descenso será suave y simplemente el mercado entrará en un periódo de cordura y cierta normalidad. (
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