El jueves pasado tuvimos el privilegio de que el premio nacional de literatura
Unai Elorriaga nos diera una conferencia en la sede de Getxo. Sirvan estas líneas para, en primer lugar, agradecer de corazón a Unai el "buen rollo" que imprimió a la charla, os aseguro en ningún momento nos acordamos de que el Athletic se estaba jugando las semifinales de la copa… y esto es mucho decir.
Por otro lado, me gustaría haceros partícipes de mis sensaciones del momentazo que pasamos juntos. Me parece que Unai se sentía como en casa, estas cosas se notan. La presentación la hizo (otra sorpresa muy agradable) un miembro de la asamblea, Enrique, que ya adelantaba una de las peculiaridades de la obra de Elorriaga: la sensibilidad para hacer de las cosas pequeñas, de los detalles un eje fundamental para desarrollar su literatura y por tanto su forma de ver la vida. La reflexión en torno a este eje no tuvo desperdicio.
Otro momento glorioso fue las explicaciones que nos daba sobre cómo crear personajes y los lugares en los que se desarrolla la trama de sus novelas. Después de escucharle, tengo muchas ganas de releer "Un tranvía en SP" y fijarme en todos esos lugares de Algorta que conozco y se me habían pasado por alto. Nos habló, por tanto, del proceso de creación literario en estado puro.
Todo ello cuajado de anécdotas, de vivencias propias que quiso compartir con nosotros, como en sus novelas, en las que se deja (y esto se nota en la primera frase) retales de su vida, principios básicos de su pensamiento.
Por cierto, también nos desveló sobre qué versa la novela que está escribiendo en estos momentos y cómo está preparando la siguiente. Como él mismo decía: sobre qué la está "pensando" (por supuesto esto queda en la intimidad de ese momento compartido...)
Concluyendo, una noche mágica en la que solo faltaron tres goles para hacerla inolvidable.
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