Mi?rcoles, 29 de marzo de 2006
Imagen
?Izquierda Unida ante un nuevo ciclo pol?tico?

Rebeli?n

Redes es una corriente en proceso de constituci?n en Izquierda Unida que agrupa a compa?eros y compa?eras de colectivos ya constituidos (Manifestu en Asturies, Batzen en Euskadi, Llista Quarta en Catalu?a) o presentes en Madrid, Castilla-Le?n, Andaluc?a, Extremadura, Valencia, Galicia y Baleares. El proceso de debate de Redes comenz? tras la VIII Asamblea de Izquierda Unida, en el marco de la candidatura encabezada por Gaspar Llamazares, y se ha ido concretando hasta la fecha en tres encuentros celebrados en Madrid, Bilbao y Valladolid. Lo que sigue son las conclusiones pol?ticas de este ?ltimo encuentro.

[email protected]


Si en los ?ltimos encuentros de Redes en Bilbao ya se?al?bamos un cierto punto de inflexi?n en las pol?ticas del Gobierno Zapatero, ese giro a la derecha empieza a mostrarse con m?s claridad hoy. Quiz?s, m?s que un giro a la derecha, podamos hablar de que posiblemente hemos llegado a los l?mites del cambio que el PSOE ha podido protagonizar; IU ha de saber recoger las demandas de la izquierda social que el gobierno no podr? cumplir.

No es que podamos evaluar la primera mitad de la legislatura como n?tidamente de izquierdas, ni mucho menos, pero algunas medidas recog?an (aunque ?descafeinados?) algunos de los anhelos de esa mayor?a social de izquierdas que sali? a relucir tras el ciclo de movilizaciones de 2001 a 2004. Los ocho a?os de gobierno del PP hac?an bueno casi cualquier gesto, y centraron las reivindicaciones de la izquierda lejos del cuestionamiento del modelo socioecon?mico, centr?ndose en cuestiones de libertades p?blicas, pol?tica internacional, o del orden moral.

El PSOE ha podido desarrollar esta agenda sin presiones a su izquierda y generar una sensaci?n de cambio importante entre amplios sectores de la izquierda social; nuestra cr?tica al modelo socioliberal que realmente defiende el PSOE no debe cegarnos con respecto a cu?l es la percepci?n social de su gobierno.

Algunos factores m?s contribuyen a esa buena percepci?n del gobierno, que las encuestas ratifican:

*

La oposici?n de la derecha que ha elevado el tono del discurso considerablemente y ha movilizado a su base social, plegando a los sectores m?s a la izquierda en defensa de las propuestas del gobierno.
*

La timorata posici?n de IU ante las mismas, y la falta de visibilizaci?n de lo que hayamos podido influir realmente en esas pol?ticas.
*

La renuncia a la movilizaci?n de la izquierda social para evitar que el centro del debate pol?tico se limitara a las cr?ticas por la derecha.

La oposici?n de la derecha.

La derecha ha contrarrestado acertadamente (para sus intereses) la moderada ola progresista con la que se inici? la legislatura apostando por la movilizaci?n de todos sus recursos. Han articulado un discurso muy duro desde la escuela privada y concertada, desde los p?lpitos, desde los medios conservadores, desde la judicatura, etc. llev?ndolo m?s de una vez a la calle en importantes movilizaciones. Esto ha polarizado el debate pol?tico, y ha establecido una divisoria izquierda-derecha cuya frontera estar?a entre los dos principales partidos. Las diferencias a la izquierda de esa frontera han quedado totalmente difuminadas.

Quiz?s esta t?ctica de acoso y derribo responda m?s a una ausencia de alternativa y una reacci?n a la defensiva ante el desmoronamiento de su ?orden?, que a una verdadera ofensiva pol?tica. Pero, sea como fuere, esta presi?n ha llevado a una situaci?n parad?jica en la cual, los proyectos quedan seriamente recortados a favor de una ?ptica conservadora, pero siguen siendo sacados adelante con el apoyo o consentimiento de la mayor?a parlamentaria de izquierdas, y la oposici?n del PP. La LOE es seguramente el caso paradigm?tico de una propuesta insuficiente, contestada por la derecha espa?ola en la calle, en cuya tramitaci?n influyeron decisivamente CiU y la patronal concertada, y que acab? siendo apoyada por la mayor?a de las fuerzas de izquierda (no por IU en este caso).

Pero esta din?mica podr?a estar tocando a su fin. En el debate del Estatut, el gobierno ha acabado optando por el pacto con CiU dejando seriamente tocada la alianza con el tripartito catal?n, y la propia existencia del mismo. ERC parece plantearse seriamente votar en contra del nuevo texto y prepararse para elecciones anticipadas. En IU (y en IC-V m?s t?midamente), parece que la presi?n interna cada vez es mayor a favor de un cambio en el modelo de oposici?n. Las reformas fiscal y laboral en ciernes, as? como el resurgimiento de posturas pronucleares, o el car?cter insuficiente de los proyectos de Ley de Dependencia e Igualdad, pueden empujar definitivamente hacia ese giro.

En este sentido, hay que se?alar, como lo han hecho nuestros compa?eros de la Llista Quarta en EUiA, que el borrador del Estatut, como consecuencia de la ?autocensura? constitucional que se han impuesto los partidos del Tripartito, no reconoce el derecho de decidir por s? mismo del pueblo catal?n, ni se ha mantenido la promesa de Zapatero de respetar lo acordado por el Parlament de Catalunya. O que hay una clara asimetr?a en el trato que el Gobierno ha otorgado a la propuesta de reforma estatutaria del Parlamento Vasco, evitando su toma en consideraci?n, como han subrayado nuestros compa?eros de Batzen y Ezker Batua-Berdeak en su conjunto.

Sin movimiento en la izquierda, cuando es necesaria la movilizaci?n

Ha sido decisiva la ausencia de movilizaci?n de la izquierda social en la situaci?n a la que nos hemos referido. Resulta muy dif?cil realizar una oposici?n institucional dura que no cuente con el apoyo de una cierta contestaci?n social; pero tambi?n hay que ser conscientes de que la ausencia de cr?tica pol?tica favorece poco la movilizaci?n. Este c?rculo vicioso debe llevarnos a no deslindar ambos planos de acci?n.

La influencia institucional de IU y otras fuerzas de izquierda es peque?a y s?lo ha tenido un cierto peso cualitativo por su car?cter de ?bisagra? en el juego parlamentario. Pero en los ?ltimos meses se ha demostrado que ni siquiera eso est? asegurado; el PSOE est? dispuesto, cuanto menos, a tener abiertos varios frentes de acuerdo, lo cual nos deja como convidados de piedra.

El caso del Estatut ha sido paradigm?tico. Aunque desde IU se defienda que el resultado final es bastante aceptable, ya s?lo el hecho simb?lico del pacto con CiU y el recorte al texto del Parlament, dan muestras de c?mo el PSOE es capaz de cambiar el apoyo de su aliado ?natural? (el tripartito), por otro quiz?s m?s c?modo. ZP no s?lo ha conseguido escenificar un recorte ?tranquilizador? hacia parte de su base social, sino que adem?s ha puesto de manifiesto un distanciamiento de su socio m?s problem?tico: ERC. ?Habr?a habido igual resultado con un clima de movilizaci?n a favor del texto salido del Parlament?

Las manifestaciones de Barcelona y Bilbao del d?a 18 de Febrero, demostraron que es posible aprovechar desde la izquierda olas de movilizaci?n e influir en el debate pol?tico a partir de las mismas. EUiA y EBB estuvieron presentes, demostrando que no hay por qu? tener miedo a participar en movilizaciones en las que otras fuerzas tienen un papel predominante. La cuesti?n de los derechos democr?ticos nacionales, y en concreto el derecho a decidir, es otra dimensi?n de conflicto en la que la izquierda tiene que ser protagonista, desde una concepci?n federalista de libre adhesi?n.

En otros territorios, ha habido movilizaciones, menores desde luego, pero que apuntan hacia una reactivaci?n de conflictos locales, sobres los cuales Izquierda Unida tiene que intervenir. Hay una constelaci?n de medianas y grandes empresas del sector industrial con conflictos laborales sobre la mesa, movilizaciones en torno a cuestiones energ?ticas (t?rmicas en Madrid, refiner?a en Extremadura...), movilizaciones en torno a los conflictos que plantea la movilidad y la construcci?n de infraestructuras para el transporte, etc.

Hay que ser conscientes, desde luego, de que la situaci?n de los movimientos sociales cr?ticos, en su mayor?a, oscila entre la colaboraci?n con el Gobierno tratando de influir, y la desarticulaci?n. Al margen de territorios donde influye la cuesti?n nacional, es muy dif?cil pensar en grandes movilizaciones hoy en d?a. Pero ello no debe ser ?bice para que hagamos lo posible por romper con esta inercia que deja la calle a la derecha

Seguramente, podemos explicar buena parte del resultado final del tr?mite de la LOE en t?rminos de escasa movilizaci?n de izquierdas, dejando el centro del debate en el tema de la laicidad, y no en los conciertos, por ejemplo.

La fuerza negociadora que nos falta en esca?os hemos de buscarla en el apoyo social a propuestas m?s a la izquierda.

Izquierda Unida ha negociado ?en fr?o?, y seguramente ello ha debilitado nuestras posiciones.

?Hemos sido realmente ?influyentes y exigentes??

Hemos de ser muy autocr?ticos con la actitud que IU ha tenido en muchas ocasiones ante esta situaci?n. Nuestra ?oposici?n influyente? no ha influido siempre todo lo que debiera, y cuando lo ha hecho, no siempre ha sabido gestionar esos logros, de modo que han pasado casi desapercibidos para la ciudadan?a. Buena parte de la culpa en esta cuesti?n, la tiene la situaci?n interna a nivel federal, al no haber sabido, podido (y reconozcamos que en ocasiones querido) implicar al conjunto de la organizaci?n en la explicaci?n de nuestra l?nea pol?tica y los logros de la misma.

La ausencia de influencia se debe en buena medida a esa negociaci?n sin movilizaci?n a la que hac?amos referencia. A?n as?, no ha sido desde?able, si solamente nos fijamos en nuestro escaso peso parlamentario, pero pocas veces hemos sabido hacer llegar a la ciudadan?a cu?l era la impronta de IU en iniciativas que han tenido buena acogida.

Y es que el punto m?s d?bil ha estado en la ?oposici?n exigente?; no se ha exigido todo lo que se debiera, y, de nuevo, tampoco se ha remarcado suficiente lo que s? se ha exigido. Haya sido m?s o menos cierto en cada caso, la percepci?n social ha sido la de que part?amos de un ?S? de entrada? a todas las propuestas importantes del Gobierno, a partir del cual se?al?bamos nuestros matices.

La ciudadan?a ha podido dif?cilmente conocer cu?les eran las exigencias de IU que se asum?an por el Gobierno, ya que se negociaban en comisiones bilaterales, mientras el debate pol?tico se centraba en la trifulca PP-PSOE. Nunca ha sido visible nuestra desavenencia con las propuestas del Gobierno, dif?cilmente se ha podido interpretar que hayamos actuado como una fuerza de oposici?n, por m?s constructiva que esta fuera.

Hemos apoyado ciertas mejoras entendiendo que se presentaba una oportunidad de cierto cambio social, en la que nuestro papel era influir en colaboraci?n con el Gobierno. Pero hemos de admitir que el balance entre lo que realmente contribuimos a transformar y la percepci?n social de nuestra actividad empieza a ser negativo.

Hacia la redefinici?n de nuestra oposici?n

Hemos defendido y seguimos defendiendo, que hemos de tratar de influir hacia la izquierda en la pol?tica del gobierno; no podemos recurrir, como invitan otros sectores a situarnos en la desafecci?n m?s absoluta con respecto al Gobierno. La ciudadan?a sabe que PSOE y PP no son lo mismo, y si volvemos a caer en ese error, lo pagaremos.

Pero desde luego hay que replantearse el modelo de negociaci?n ?en fr?o?, desde posiciones de debilidad, como f?rmula de influencia. No ser?a conveniente pegar un bandazo que desorientara a nuestra base social, por lo que se trata de dotar de un nuevo contenido a la expresi?n ?oposici?n influyente y exigente?. Y hay circunstancias propicias para ello:

*

En primer lugar y primordial: el abandono expreso del PSOE de la centralidad de una mayor?a parlamentaria de izquierdas junto con IU-ICV y ERC. Tanto si se produjera un cambio de socios en toda regla hacia CiU y PNV, como si el PSOE pretendiera jugar ?a dos bandas?, IU no puede quedar como convidado de piedra. Sobre todo porque ello no responde al mero juego parlamentario, sino a un cambio en las l?neas pol?ticas generales del Gobierno.
*

Ese giro seguramente se dar? en toda su crudeza al centrarse en cuestiones socioecon?micas, y especialmente en las reformas fiscal y laboral que el gobierno prepara. Los sindicatos han mostrado una posici?n cr?tica ante ambas, lo cual permite que nuestras posiciones queden arropadas por una cierta contestaci?n social, que hemos de contribuir a llevar al m?ximo. Sea con apoyo o sin ?l, estas dos cuestiones han de ser ?casus belli? para IU.
*

La capacidad del Gobierno de rentabilizar a su favor algunos de los temas en los que el PP ha centrado su oposici?n, como el Estatut o la negociaci?n con ETA, dejar?n en las pr?ximas semanas a la derecha ante la necesidad de replantear su modelo de oposici?n o quedar aislada1. Quiz?s entonces IU pueda tener una posici?n m?s c?moda.
*

Un posicionamiento m?s cr?tico con las pol?ticas del Gobierno, puede ayudar a pacificar la situaci?n interna de IU y a lograr puntos de encuentro con amplios sectores. Ello debe llevar a incentivar la integraci?n de aquellos sectores que han planteado su cr?tica en t?rminos pol?ticos y no en clave interna y personalista.

Todo ello debe llevarnos a:

*

Tener una posici?n n?tidamente m?s cr?tica con las pol?ticas del Gobierno, y en especial con aquellas referidas a cuestiones socioecon?micas que sean continuistas con respecto a las del PP.
*

Practicar un modelo de negociaci?n e influencia en el Gobierno que se apoye en la movilizaci?n social de izquierdas, en confluencia con los sindicatos de clase y los movimientos sociales cr?ticos.
*

Remarcar un perfil propio que nos haga claramente reconocibles ante la sociedad, de cara a hacer m?s sencillo el trabajo de nuestras gentes en sus territorios ante las pr?ximas citas electorales.
*

Cohesionar de nuevo a la organizaci?n en su pluralidad pol?tica y territorial.

Un "nueva mayor?a"

IU debe ser capaz de tirar hacia la izquierda del Gobierno Zapatero, ya sea para conseguir mejoras concretas para la ciudadan?a, o bien para se?alar los l?mites de las posibilidades de cambio del PSOE, cuando no sea posible. Es la ?nica fuerza estatal con capacidad para hacerlo. Debe hacerlo desde sus escasas fuerzas institucionales, y sobre todo desde la calle, creando un sistema de alianzas con otras izquierdas (tengan o no correlato electoral), yendo m?s all? de su coalici?n con IC-V. Esa fue l apol?tica que aprobamos muy mayoritariamente en la VIII Asamblea, y que est? siendo imposible aplicar por el bloqueo interno.

IU ha de saber salir de esa situaci?n de bloqueo, haciendo corresponsable de sus decisiones a mayor?as m?s amplias; desde Redes estamos dispuestos a hacer todo lo posible por desbloquear esta situaci?n. Este objetivo es fundamental para poder cumplir con esa misi?n de intervenci?n social hacia la izquierda, y ejercer nuestro papel de izquierda alternativa y transformadora.

Algunas tareas pendientes

a) Entre las tareas inmediatas que REDES hace suyas esta la de colaborar a la creaci?n de las condiciones necesarias para el di?logo y el proceso de paz. Un paso en este sentido es la extensi?n de los organismos unitarios de solidaridad con los encausados en el macroproceso 18/98.

b) Asimismo, en la puesta en pr?cticas de las conclusiones de la Presidencia federal de IU, apoyaremos la campa?a por un empleo estable y contra las reestructuraciones y, en concreto, la conferencia de trabajo sobre la crisis del sector de la automoci?n.

c) Como somos parte e impulsores del movimiento en defensa de ese otro mundo posible que se articula, particularmente en los foros, llamamos a participar en el encuentro de Movimientos Sociales a celebrar en Madrid los d?as 1 y 2 de abril. A trabajar por defender una mayor implicaci?n de IU en ese esfuerzo a trav?s de colaborar a la presencia, sobre todo de J?venes, en el IV Foro social Europeo de los d?as 4,5,6 y 7 de mayo a celebrar en Atenas y estudiar la manera de ampliar el eco entre la ciudadan?a, particularmente inmigrante, de la celebraci?n del II Foro social Mundial de las migraciones en Rivas.

d) La violencia de g?nero sigue siendo una terrible realidad en el estado espa?ol. Apoyamos la campa?a de las plataformas contra la violencia de g?nero y las organizaciones feministas de hacer concentraci?n en las instituciones y lugares de trabajo y estudio despu?s de la primera victima mortal de cada mes.

Las posiciones en cuestiones de g?nero se encuentran profundamente enconadas en IU, tanto por los propios debates del movimiento feminista, como lamentablemente tambi?n por las din?micas internas. Consideramos necesario un debate sosegado en torno a todas estas cuestiones entre todas las mujeres de IU. Por ello, continuaremos el debate sobre feminismo iniciado en nuestros II Encuentros en Bilbao, creando un grupo de trabajo sobre la Ley de la Igualdad, la Ley de Dependencia y la prostituci?n.

e) Nos marcamos el trabajo municipalista como una de las se?as de identidad de esta corriente, que debe serlo tambi?n de IU. Los poderes locales han sido el poder territorial olvidado en la instauraci?n de la democracia. Es necesario iniciar la tercera descentralizaci?n, desde las Comunidades a los Ayuntamientos, 25 a?os despu?s. Esta ha de contribuir a definir un marco competencial y financiero capaz de ajustar las necesidades y los recursos, garantizando la materializaci?n de los derechos de los ciudadanos, mediante el acceso igualitario a los servicios de proximidad y la correcci?n de las desigualdades.

La Ley del Gobierno Local ha de suponer el reconocimiento y consolidaci?n municipal, reivindicar un marco financiero que permita alcanzar entre el 33-37% del gasto p?blico para dar servicios, que no s?lo se limite a la capacidad recaudatoria local, sino que incorpore mecanismos / cauces regulados de transferencia desde el Estado a las autonom?as y desde ah? a las corporaciones, cuya realidad excede el 37% del gasto, mientras han de sortear un d?ficit financiero del 13%. Tal y como hoy est? planteada, sin Ley de Financiaci?n, viene a lastrar el futuro y no permite superar una situaci?n definida por un marco municipal sin recursos econ?micos, sin contemplar modificaciones competenciales y tutelados por las comunidades aut?nomas.

Para la izquierda transformadora, el nuevo marco normativo para la acci?n pol?tica local tiene tres se?as identitarias/objetivos: la cohesi?n social, la sostenibilidad ambiental y la participaci?n ciudadana bajo las premisas de la democracia participativa, principio regidor en la toma de decisiones.

Son necesarios mecanismos que ayuden a la implicaci?n ciudadana y la organizaci?n de su tejido social a trav?s criterios de participaci?n en la elaboraci?n y asignaci?n presupuestaria en sus distintos campos, as? como en la propia implementaci?n y gesti?n e las pol?ticas p?blicas. Es necesaria la implicaci?n directa de los ciudadanas y ciudadanos en la planificaci?n del desarrollo de los municipios para conseguir sus demandas m?s inmediatas, vivienda (p?blica y en alquiler), verdaderos equipamientos (parques, escuelas, hospitales...) o la defensa de su modo de relacionarse contra el modelo de ciudad planificada a golpe de iniciativa inmobiliaria.

Valladolid, 4 de marzo de 2006

1 Simult?neamente a la celebraci?n de nuestro encuentro, el PP celebraba su Convenci?n en Madrid, certificando la imposibilidad de los sectores m?s moderados de imponerse a los Acebes y Zaplana, y a la tutela del propio Aznar. Esta orientaci?n seguramente dejar? en una posici?n inc?moda al PP para afrontar la coyuntura inmediata.
Dilo aquí o calla para siempre